FESTIVIDAD DE LA NIÑA MARÍA

Comienzan las celebraciones en torno a la festividad de la Niña María.

Cuando hace cosa más o menos de un mes nos propusieron hacer este viaje, no imaginábamos que iba a suponer algo tan importante como lo ha sido, sabíamos que lo pasaríamos muy bien porque salir de casa con amigos siempre es algo divertido, pero no pensábamos que iba a ser tan emotivo y tan entrañable.

 

Al llegar a la residencia el recibimiento que tuvimos no pudo ser más acogedor, las Hermanas nos hicieron sentir desde el primer momento queridas y  como si estuviéramos en casa .No podíamos  imaginar que nos encontraríamos con tanto afecto como el que nos dieron desde que entramos por la puerta, una de las cosas que más nos ha llenado ha sido el fantástico trato que nos han dado, con sus palabras hacían que nos sintiéramos más cercanos y que el espíritu de Dios  estuviera más presente en nosotros. Conforme los días iban pasando, las sensaciones y las experiencias iban  aumentando cada vez más, y hacían poco a poco más mella en nosotros, ha hecho que entendamos lo que Santa Juana de Lestonnac quería inculcarnos sobre el significado de lo que es el mantener la llama y también que conozcamos muchas más cosas sobre la Compañía de María.

 

Este viaje ha hecho que nos sintamos unos auténticos privilegiados por  poder haber disfrutado de una experiencia que nos ha ayudado a crecer tanto en la fe cristiana como social y personalmente. Además de todas las sensaciones que  han hecho que nuestra fe aumente nos llevamos la estupenda convivencia que hemos tenido  entre  los alumnos y nuestras dos profesoras; estoy segura de que si alguno  de nosotros alguna vez vuelve a Roma recordará estos días que hemos pasado y sonreirá en más de una ocasión cuando se le vengan a la memoria momentos de los que ahora hemos vivido. Sobre todo si regresa a la Plaza Navonna, ya que en esta nos dimos cuenta de que estábamos más unidos de lo que pensábamos y que haríamos cualquier cosa por nuestros compañeros, que dejan de ser compañeros para ser amigos con los cuales formaremos siempre  una gran familia que nos regaló nuestro colegio.

 

 

Las lágrimas que más de una desprendía al marcharnos de esa residencia demostraban lo mucho que ha sido esto para nosotros, damos gracias al colegio y sobretodo a nuestras profesoras Alicia y María Eugenia por  brindarnos esta gran oportunidad, que ha hecho que estos días nunca se nos olviden. Es algo que nos ha marcado, y para siempre estará con nosotros, ya que ha sido una forma preciosa de poder recordar eternamente nuestra última Niña María, algo que muchos llevamos viviendo desde  los 3 años. A pesar de que sea la última, esa Niña María nos acompañará toda la vida ya que para nosotros es muy especial y ha sido nuestro apoyo y referente en muchos momentos.

Ojalá que todo lo que hemos aprendido y sentido a lo largo de este viaje , no se nos olvide nunca y haga que tengamos siempre presente a Santa Juana y tendamos la mano en todo momento  a quién la necesite.

 

Natalia Gómez-Angulo Fuentes