Historia del Centro

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CONVENTO DE CLAUSURA

El 15 de Agosto, día de la Asunción, llegó el esperado momento para renovar el Voto de Clausura. Para las monjas la Clausura fue motivo de gran alegría porque se veían próximas a alejarse de la distracción que proporciona el trato mundano y cercanas a la unión íntima con Dios. Ante la noticia de que el Convento se cerraba al mundo exterior, muchas personas se indignaron porque no entendían esta decisión de las religiosas:

“Para templar de algún modo los ánimos nos vimos en la precisión de hacer una invitación general para este último día desde las nueve de la mañana hasta las siete de la tarde. Acudieron multitud de personas de todas clases y sexos y para procurar en algún tanto el orden, nos colocamos nosotras en grupos de tres por los diferentes pisos para acompañarles y enseñarles, pero al poco tiempo todas abandonamos el campo y nos retiramos por encontrarnos sin fuerzas para tanto ejercicio dejándoles dueños de la casa; cuando ya la habían visto no se cansaban de ponderar su magnificencia, capacidad de ventilación y acertada distribución del local y en fin, todo porque todo les encantaba, por último terminaban con esta exclamación:¡ qué lástima que no esté todo concluido incluso la Iglesia! (Apuntes para la historia…)

 

AUMENTA EL NÚMERO DE ALUMNAS. PRIMER PROYECTO EDUCATIVO

Desde que se inauguró la clase de externas gratuitas, el número de alumnas era cada vez mayor e igualmente sucedía con las pensionistas y medio-pensionistas. Sin embargo, a pesar de este crecimiento continuo, las religiosas no estaban del todo satisfechas como se puede apreciar a continuación:

“ Nos causaban lástima las familias y personas que venían a matricular las niñas en clase de internas y medio-pensionistas que sólo deseaban y pedían que sus hijas se instruyesen en toda clase de labores primorosas, otros preferían las ciencias, otros que sobresaliesen en la pintura o música, otros en hablar diferentes idiomas y, por fin, otros en todo pero  a muy pocos se les ocurría pedir o encargar que se les enseñase la Doctrina Cristiana para que con ella fuesen aprendiendo a moderar las pasiones y refrenar los caprichos que tan frecuentes son en las niñas y que desarrollándose más tarde las hacen sus víctimas para desgracia de sus familias y la sociedad” ( Apuntes para la historia…)

Este hecho afectaba a todas las clases sociales y no sólo a la gente de alta posición. Así, la gente del pueblo que acudía a las aulas gratuitas lo único que pedía es que a sus hijas se les preparase para la casa y para que pudiesen ganar un jornal. Por estos motivos, las religiosas se proponer actuar en las familias para atraerlas a la educación cristiana. Así, difunden en la prensa un “Prospecto o Reglamento” que viene a ser el primer Proyecto Educativo publicado por  la Compañía de María en Almería, donde se hace referencia a todas las asignaturas que se impartían en el Centro y los objetivos relacionados con que del Colegio:

“pudiesensalir señoritas educadas con los conocimientos útiles para presentarse en la alta sociedad si así lo reclamaba la posición de sus familias, sólidamente instruidas en las obligaciones que tiene todo cristiano y bien cimentadas en los deberes de la madre de familia si Dios las destina a tal estado”( Apuntes para la historia…).

Así pues, ya en 1887, vemos que el Modelo de Enseñanza de la Compañía de María no sólo se limita a la mera instrucción sino que hace hincapié en la educación uniendo lo científico con lo espiritual y lo informativo con lo formativo para diseñar un proyecto final de educación integral de la persona en todas sus dimensiones, es decir, un plan de actuación según las directrices del humanismo cristiano que se sigue manteniendo en la actualidad.

Por otra parte, en el mencionado Reglamento enviado a los periódicos locales se da gran importancia a lo que hoy llamaríamos educación para la salud, tanto psíquica como física:

“Todo esto era en esta época de suma importancia y necesidad según las prescripciones de la ciencia médica”.

En el Reglamento encontramos también un artículo dedicado a las clases externas gratuitas que viene a indicarnos que lejos de ser discriminadas con respecto a las niñas de pago, eran incluso tratadas con especial atención. Aquí observamos otra constante histórica de la Compañía: La atención a los más necesitados, la opción por los más pobres y chicas con más carencias y dificultades tanto académicas como afectivas o económicas. En este Primer Reglamento Educativo se dice al respecto:

"Aunque la necesidad de atender a la subsistencia y trato decoroso de las alumnas internas y medio-pensionista obligue a las Religiosas a admitir retribución de las clases acomodadas…fieles imitadoras de su divino Maestro y esposo Jesús, no pueden menos de mirar como El con especial predilección a las otras clases menos acomodadas, a las hijas del honrado pueblo, a los pobres cuya alma costó toda su sangre a nuestro Redentor Jesucristo…”

Observamos la honestidad, integridad moral y coherencia cristiana que se refleja en este primer Reglamento.

Muchas familias de la capital leyeron en la prensa este documento educativo y se animaron a enviar a sus hijas al Colegio. A partir de aquí, el aumento de matrículas fue espectacular hasta tal punto que tuvo repercusiones en otras Comunidades de la Compañía de María que felicitaron a sus hermanas de Almería. Llamaba la atención la gran acogida que tuvo el Colegio  en Almería ya que llevaba muy poco tiempo abierto. Otra razón fue el éxito académico, factor que ha acompañado a nuestra Institución durante toda la historia como comprobaremos más adelante:

Es cierto que contribuyó mucho el que algunas personas fuesen testigos de los adelantos tan rápidos que las niñas hacían pues, en los exámenes mensuales y trimestrales que se habían celebrado en las clases de internas y media-pensión a los cuales asistieron sus familias y amigos quedaron altamente satisfechos…” (Reglamento).

Las religiosas sintieron gran satisfacción tanto por los resultados en las calificaciones de las niñas como por sus avances en los aspectos puramente educativos y, sobre todo, cuando observaron la gran cantidad de actos de caridad que practicaban las niñas haciendo partícipes a sus familias. Se va formando una auténtica Comunidad Educativa con los tres pilares imprescindibles por los que siempre luchamos los educadores: alumnas,  padres y profesoras: “¡Parece que se habían transformado en apóstoles!”.

En cuanto al comportamiento de las chicas, los documentos consultados hacen referencia a la gran docilidad para seguir las enseñanzas y los consejos de sus profesoras. El buen comportamiento y la ausencia de conflictos son características muy destacadas desde siempre en nuestro Colegio y muy reconocidas también por la sociedad almeriense a lo largo de los años.