Historia del Centro

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LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX: 1901-1956

La  Iglesia se inauguró el 18 de Diciembre de 1901, realizada en estilo gótico-bizantino y allí fue enterrada la Madre Zoa (1905). La primera Misa la ofició el Jesuita Julián Curiel, célebre misionero.

La autora de este libro publicó, en el periódico local La Voz de Almería, un artículo el día 6 de Marzo de 2001 donde hace un análisis del Conjunto Monumental del Colegio-Monasterio  Compañía de María de Almería, deteniéndose en la Iglesia y llamando a la urgente necesidad de restauración de la fachada:

“Sabemos que el paso del tiempo deja su huella y es hermoso para los almerienses y visitantes poder admirar esta joya arquitectónica, cuyo proyecto fue aprobado por el Ayuntamiento en 1882, y seguidamente el arquitecto Enrique López Rull se encargó de los planos y de la dirección de las obras hasta su inauguración en 1885, aunque no estaba totalmente terminada.     

Desde el otro lado de esta calle Obispo Orberá, a través de los volúmenes podemos detectar los distintos edificios que forman este vasto conjunto de planta rectangular: la Iglesia en el centro y simétricamente, a un lado y a otro, el Colegio y el Convento ( organización típica de todos los centros de enseñanza de la Orden de la Compañía de María ), con una disposición muy frecuente en la Arquitectura doméstica desde el Renacimiento: planta baja, principal encima y ático calado a modo de galería alta.

El sólido material empleado es la piedra tallada en forma de sillares siendo en ángulo los de las esquinas. Actualmente esta piedra está tristemente ensombrecida. Todo el conjunto respira un aire medieval que nos traslada a otras épocas históricas y todo en él es armónico: la distribución de macizos y vanos, la división en tres plantas con cornisas con dentellones clásicos, frontón ( o piñón de poca altura ), etc... Lo románico y lo gótico conviven: arcos apuntados y baquetones se alternan con arcos de medio punto sobre gruesas columnas de capitel cúbico, decoración en zig-zag, friso de arquillos ciegos de procedencia lombarda...

Colocada jerárquicamente, la fachada de la Iglesia resalta sobre el resto del edificio, formada por el esquema tradicional de tres calles, la central con portada abajo, gran vano en el centro y remate con un piñón muy poco agudo. Esta Iglesia es de planta basilical con tres naves ( también realizada en estilo ecléctico), las laterales cubiertas con bóvedas de arista y separadas de la central por una fila de columnas pareadas levantadas sobre altos plintos, esbeltos fustes y capitel cúbico que sustentan arcos formeros ligeramente apuntados. Es de destacar el uso del hierro para realizar las columnas que queda disimulado por una capa de pintura. La nave central es de mayor altura y se cubre con bóvedas de cañón y lunetos alternativamente, mientras que la cabecera está realzada por un cimborrio octogonal sobre trompas.

Aparte de la Arquitectura, este interior ecléctico calificado como el más monumental de Almería tiene de valioso el hecho de mostrarnos un buen número de esculturas del gran maestro Perceval: el retablo de la Iglesia, las imágenes de la Purísima, Santa Juana de Lestonnac, San José y la Santísima Trinidad.

Este patrimonio histórico artístico de Almería necesita una actuación urgente de restauración exterior ya que, caso contrario, se corre el riesgo de que sólo se pueda apreciar a través de las páginas de los libros de Arte. Los almerienses   tendremos ante nuestros ojos una fachada envuelta en una neblina negra tras soportar día tras día, año tras año, los humos de la civilización, sobre todo los gases contaminantes de los autobuses que, al incrustarse en sus sillares, casi han acabado ya con esta magnífica obra.

¿Cómo se puede permitir una situación semejante, sobre todo si tenemos en cuenta que Almería no se caracteriza precisamente por poseer muchos edificios de esta categoría?

Situaciones como ésta no se pueden permitir. ¡ Hay que actuar ya!”.  

El 19 de Marzo de 1930 se colocaría un altar en el retablo lateral dedicado a San José, labrado en estilo gótico. Coincidió su inauguración con la onomástica de la Priora y las niñas confeccionaron ramilletes con flores de almendro y realizaron manteles bordados para el altar. Hemos pedido a la Madre Feliciana Rodríguez, experta en Patrimonio Artístico, que nos describa el hermoso retablo mayor que preside nuestra Iglesia y que está fechado a finales de los años cuarenta:

El retablo mayor de la Iglesia se hace entre 1.948 y 1.950 por un importe de 46.785 pesetas. Estilo ecléctico mezcla de elementos renacentistas y barrocos.

Está dividido en tres calles, separadas por columnas y pilastras que a su vez son elementos sustentantes y decorativos, destacándose los roleos florales y geométricos.

La calle central más ancha que las laterales, está dedicada a la Inmaculada Concepción coronada por la Santísima Trinidad. A los pies de la Virgen se sitúan dos ángeles en escorzo que sostienen el globo terráqueo. Tres arcos de medio punto centran la imagen de María. En el primer arco, destacan las dovelas adornadas con motivos florales, el segundo, decorado con pequeñas hojas de acanto, el tercero con cabezas de ángeles. Sobre ellos se sitúa el escudo de la Orden enmarcado en dos roleos dorados. El final de la calle central decora las cuatro pilastras con los motivos citados anteriormente. Esta calle en la parte superior tiene las letras A.M.G.D.: “A Mayor Gloria de Dios”, lema jesuítico que hereda la Compañía de María. Todo el conjunto se remata con una cruz.

En la parte inferior sobre un gran cubo adornado con hojas de acanto se sitúa el sagrario de bronce, cuya puerta lleva en el centro un óvalo con el relieve de Jesús Maestro, rodeado de ángeles.

Encima el Expositorio con pequeños entablamentos y columnillas, rematado con la bola del mundo.

El retablo es un mensaje cristiano para las generaciones presentes y futuras.

La Inmaculada, obra de Jesús de Perceval, se sitúa en el centro del retablo. El escultor da gran importancia a la luz y a la iluminación. La luz suscita el misterio. La escultura de la Virgen flota en el espacio con cierta teatralidad barroca. María es el sueño cumplido de Dios, de una humanidad nueva. Es el canto a la libertad de los “hijos de Dios”.

El fondo de la composición es un rompimiento de la Gloria donde los ángeles juegan a sus alrededores.

La escultura con túnica blanca y esgrafiados en dorado, se envuelve con un manto azul cuajado de estrellas doradas; el conjunto pregona el sentido espléndido del color y movimiento. María nos abre el camino a la reflexión y a la oración.

Las calles laterales, enmarcadas en columnas de orden compuesto, están ocupadas por San José y Santa Juana de Lestonnac (Fundadora de la Compañía de María).

San José, escultura de Jesús Perceval, de bulto redondo de cuerpo entero, hecha de madera; la túnica policromada en distintos colores ocres y marrones con adornos florales en dorado. El manto envuelve toda la composición y se dobla angulosamente sobre la túnica. La vara, propia de la iconografía del santo, corta la composición en diagonal.

San José, con la cabeza inclinada ligeramente hacia delante, fija sus ojos en el Niño que lleva entre sus brazos. Jesús, vestido con túnica dorada, esgrafiada en el mismo color, va descalzo. Apoya sus manos en los brazos de San José, donde se encuentra seguro y nos dice: Os doy mi paz y la Vida. “En El estaba la vida y la vida era la luz de los hombres” (Jn 1, 4).

Santa Juana de Lestonnac de Jesús Perceval nos señala con su mano derecha, el libro de las Constituciones que suponen entrega a Cristo incondicional, sin límites, camino de educación que se expande por el mundo y va más allá de las normas integrando el ser y el saber.

La escultura de Santa Juana, tallada en madera, con hábito negro y toca blanca, modelo hasta el Concilio Vaticano II. La capa negra con ancha greca con policromía floral en dorado esgrafiado en la parte baja del hábito y del velo que toca la cabeza. El movimiento del manto contrasta con la cara que ofrece serenidad y a través del color y de la forma, nos abre a la realidad de Dios.

El retablo “Compañía de María” debe su movimiento a pequeños entablamentos que se rompen sistemáticamente.

Resumiendo: En el Retablo el Arte se hace Palabra a través de la materia inerte, no es palabra verbal sino visual y palpable”.

Por otra parte, el día 6 de Junio de 1902 se procede a lainscripción de la Orden de la Compañía de María en el Gobierno Civil de Almería con la letra B de la Real Orden Circular del Ministerio de Gobernación del 9 de Abril. En la inscripción se anota que este Instituto Religioso fue aprobado por la Santa Sede el día 7 de Abril de 1607.

Se va ampliando el Convento-Colegio porque el 27 de Octubre de 1909, las religiosas Elena Iturriate y Guinea y Catalina Aldaz Aranegui compran al Estado (Comisaría Regia de Consuegra) una finca rústica, situada en la Rambla de Calderón, por la cantidad de 4361 pesetas y 50 céntimos. La parcela ocupa una extensión de 2180 metros y 75 decímetros cuadrados. Este terreno figuraba con el nº 295 del Inventario del Estado y fue adjudicado por la Dirección General de Contribuciones, Impuestos y Rentas. En la Escritura consultada encontramos también los límites: Norte (con los terrenos de la Compañía de María), Sur (con la huerta del D. Ignacio Gómez de Salazar), Oeste (con la Rambla de Calderón, actual Obispo Orberá) y al Este con la antigua del Obispo, hoy prolongación de la parcela misma.

En cuanto al número de religiosas, tenemos noticias de que en el año 1912 había   46, de ellas 25 con dote, 1 con pensión y otra con usufructo. En 1915 las religiosas con dote eran 26 y cuatro con otras situaciones: pensión, usufructo y título académico (La Madre Consuelo Fernández aportó como dote su título de Maestra Nacional). En 1916 las Madres Mª Angeles y Mª Carmen Prieto dieron una casa, situada en la calle Marín, que respondía a su dote y que fue vendida en 1921 por 12.000 pesetas. La Madre Josefa Rus aportó como dote una vivienda con piso alto situada en la Rambla nº23.  En esta época, asistimos al primer intento de Unión de todas las Casas de la Compañía: Así, el 12 de Marzo de 1921 nace el Generalato con la promulgación del Decreto de Unión. En España, la mayoría de Comunidades se declararon partidarias de esta reforma porque la consideraban imprescindible para afrontar mejor los nuevos tiempos. Otras superioras permanecieron muy firmes en su opción por la autonomía y al margen de toda influencia, incluso de su Casa-Madre de Tudela y de las Comunidades hermanas de Zaragoza y Logroño, promotoras del Generalato. Formaban un fuerte grupo que Pilar Foz denomina “Vasco-Castellano-Almeriense”, opuesto a todo cambio que implicara modificaciones en las Reglas, pero caracterizado por una decidida voluntad de cambio en las obras educativas.

Por otra parte, a la vez que aumentaba el número religiosas, El Colegio también crecía como podemos observar en el siguiente informe: Comienza el nuevo curso el día 15 de Septiembre con 32 alumnas internas, 150 entre medio-pensionistas y permanentes y 200 externas. Las clases gratuitas eran frecuentadas por alumnas procedentes de clases obreras acomodadas, comerciantes y empleados y se organizaban tres niveles, el último de los cuales acogía a niñas desde los 14 años hasta los 20 e incluso más. Pilar Foz, se refiere al curso 1922-1923, en los siguientes términos:

“En 1922 contaban con una alumnado numeroso en las diferentes secciones de la obra escolar: clases gratuitas, que nunca bajan de 300, divididas en tres grados; externado, que pagan una pequeña cuota mensual, internado y mediapensión”

Las alumnas habían formado, años atrás, una Asociación de la Santa Infancia y el día de San Estanislao de Koska (13 de Noviembre) se celebra en todas las clases con una fiesta misionera porque era el patrón del noviciado de la Compañía de María: se celebra con poesías, cantos… La Asociación aprovecha el momento para hacer una colecta con el objetivo de bautizar a niños chinos:

Algunas parvulitas de las más pobres, traían todas las semanas a la hucha de la clase el dinero que les daban en sus casas los domingos para golosinas”. (Carta Anual 1923-1924).

Esta labor misionera por la infancia se observa en los años siguientes. El 21 de Noviembre, fiesta de la Presentación en el Templo (Día de la Niña María) estrenaron una bandera que tenía en el centro, pintada al óleo, la imagen de la Inmaculada de Murillo con la inscripción “Estella Matutina” y en el fondo estrellas de distintos tamaños. Las estrellas y la inscripción fueron bordadas en oro por las alumnas; en el reverso de la bandera estaba pintado el escudo del Colegio. Por otra parte, el día de la Inmaculada es especial también para la Compañía ya que el 8 de Diciembre se colocó la primera piedra del edificio y también se trasladaron los restos del Obispo Orberá de su sepultura provisional a la Iglesia del Colegio. En 1924 se recibieron circulares solicitando ayuda de personal para Méjico y el 12 de Agosto, dos religiosas de la Comunidad de Almería (Piedad Marín y María Vidal, ambas con votos solemnes) marcharon a Cádiz para reunirse con tres compañeras de Santa Fe y el día 15 zarparon hacia la Casa de Culiacán en México:

Dadas las circunstancias actuales de la Casa ha sido grande el sacrificio de la Comunidad al privarse de dos sujetos tan aptos para la enseñanza, pero estamos muy contentas de haber demostrado de un modo práctico, el amor que profesamos a nuestra Santa Orden y el deseo de ayudarnos mutuamente en todo”.(Carta Anual 1923-24).

La persecución religiosa desencadenada en México por el Presidente Calles, las obligó a regresar en 1927.

Durante este año 1924 se produjo una alta mortalidad, sobre todo infantil, en nuestra ciudad y varias alumnas del Colegio se vieron afectadas:

"En Mayo murió una alumna externa de 12 años, pidió ella misma el Santo Viático; lo esperaba con la medalla de hija de María puesta sobre su pecho; al oir el sonido de la campanilla entonó una copla que había aprendido en la clase y que suelen cantar las niñas antes de salir: Salve azucena divina gloria del alma inmortal, condúcenos Madre amable a tu vergel celestial. Otra jovencita de 21 años ha muerto ejemplarmente después de tres años de penosa enfermedad…”(Carta Anual 1923-24).

PRÁCTICAS DE MAGISTERIO

En 1925 se inició la larga colaboración entre la Escuela de Magisterio y la Compañía de María que continúa en el momento presente ya que cada vez son más los alumnos y alumnas que solicitan a la Universidad realizar las prácticas en nuestro Colegio. A continuación reproducimos la Real Orden enviada por la Dirección General de Primera Enseñanza dependiente del Ministerio de Educación y Ciencia al Centro autorizando, por primera vez en la historia, que alumnas de la Escuela Normal de Maestras  realicen  aquí sus prácticas:

Vista la instancia elevada a este Ministerio por la Madre María Josefa Rus, Priora de la Comunidad de Religiosas de la Compañía de María, establecidas en la Ciudad de Almería, solicitando que se autorice a las alumnas de dicho Centro, que siguen la carrera del Magisterio para realizar en el mismo los dos cursos de prácticas de enseñanza;

Teniendo en cuenta el favorable informe emitido por el Director de la Escuela Normal de Maestras de dicha población en el que manifiesta que hay “al frente de las enseñanzas personal con título suficiente y competencia pedagógica”.

S.M. el Rey (q.D.g.) se ha servido conceder la autorización solicitada. Lo que traslado a V. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a V. muchos años. Madrid 15 de Junio de 1925”.

Una de las obras más destacadas de la Santa Infancia estaba relacionada con el sacrificio de las niñas que renunciaban a sus caprichos y necesidades en beneficio de los demás. En el curso 1927-1928 citamos como ejemplo el hecho de que una niña entregó un día 5 perrillas, que se había ahorrado del desayuno, para bautizar a un niño chino. El día de la Priora reunieron dinero para bautizar a 10 niños. Durante este curso se llegaron a bautizar 54. Las colectas ascendieron a más de 50 pesetas mensuales. En el mes de Mayo, las monjas les hacían trajes a las niñas pobres para la Fiesta y las internas las lavaban. En este año escolar (1927-1928) las clases estaban repletas de niñas y el prestigio del Colegio crecía día a día.

El curso 1928-29 es inaugurado por el Cardenal Arzobispo de Granada. Otra importante visita fue la del Padre Guimerá, Procurador general de las Misiones de Carolinas a las que contribuyeron las familias de nuestro Colegio. Por otra parte las Hijas de María de nuestro Centro enviaron diversos ornamentos para la Iglesia, como manteles de altar, corporales, purificadores, paños de hombros pintados, etc… El 20 de Julio celebró las Bodas de Oro la Madre Catalina Aldaz, una de las fundadoras del Colegio de Almería y que, en ese momento, era la Subpriora. También en ese día se produjo el fallecimiento de otra de las Madres fundadoras: Aurelina Prieto, a consecuencia de una caída. Este hecho obligó a suspender los festejos de las Bodas de Oro. La Madre Candelaria Ortigosa, también de las fundadoras, celebraría sus Bodas el 22 de Agosto de 1929, acto acompañado por el ingreso de una postulante de Coro que tomó el hábito. Termina Agosto con la muerte de la insigne y muy querida coadjutora: Teodora Lasala.

Cuando en 1931 se proclamó la II República, las religiosas tuvieron que abandonar el Convento el día 12 de Mayo a las diez de la noche. Salieron por la puerta de San Leonardo amenazadas por unas cinco mil personas que amenazaban con incendiar la fachada principal si no desalojaban el edificio. Las clases fueron interrumpidas y las religiosas tuvieron que alojarse en la casa de la portera y en familias amigas. En la relación enviada a Burdeos en 1934: “comunican que sus trabajos con las niñas no se interrumpieron sino brevísimamente; hemos celebrado con regularidad los actos públicos, exposición de labores, pintura, trabajos caligráficos, literarios, etc…( a excepción de 1931) todos los años, y el número de niñas no ha disminuido y vienen con más gusto si cabe y constancia que nunca”. (Pilar Foz). El monumento no llegó a sufrir daños y a las pocas semanas, las religiosas pudieron regresar para sobrevivir en medio de aquel ambiente hostil entre españoles. Por otra parte, como el Gobierno Civil se encontraba frente al Colegio allí desembocaban todas las huelgas y manifestaciones. “Noche hubo en que la Rvda Madre Priora mandó levantarse a las dos de la mañana a la Comunidad y a las internas que quedaban; a los pocos días hubo que cerrar el internado(Casa de Almería). Las niñas siguieron viniendo hasta el 15 de Julio de 1936, por disposición del  Obispo Diego Ventaja, que un mes más tarde perdería la vida por su condición de religioso.

En los Archivos de la Orden, se conserva la instancia dirigida al Ministro de Justicia por la Comunidad de Religiosas de Nuestra Señora o Enseñanza donde la Priora, Josefa Rus Segura, para cumplir la Ley de Congregaciones Religiosas, inscribe a la Comunidad en el Registro Especial del Ministerio. Junto al escrito, presenta los Estatutos y Fines del Instituto, así como el carácter de Comunidad autónoma con 40 miembros (38 españolas y 2 extranjeras) y la relación de las primeras profesoras novicias, postulantes…También se declaran los bienes muebles e inmuebles con su valor y las aportaciones a la Comunidad, es decir, la Dote: cuyo dominio conserva cada religiosa y de ella contribuyen a la Comunidad. Los documentos fueron presentados en Almería el 21 de Agosto de 1933. La inscripción (con el número 223) fue comunicada a la Orden el día 15 de Marzo de 1934.  Sorprende comprobar que, en este ambiente conflictivo, hubiera un gran interés por estudiar: así acuden o continúan en el Colegio muchas niñas que pretender seguir estudios superiores y, para ello, se matriculan en los cursos de Bachillerato que contemplaban tres planes distintos.

El Gobierno de la República convocó elecciones generales para el 16 de Febrero de 1936: las religiosas se resistían a salir de la clausura para votar, a pesar de que habían sido autorizadas por el nuncio de su santidad: “las señoras de Acción Católica se empeñaban en que saliésemos a votar, pues las circunstancias extraordinarias pedían un esfuerzo supremo para salvar la Religión y la Patria”. El Sr. Obispo telegrafió a Roma consultando el caso y Roma contestó que salieran a votar en traje seglar. Así, el domingo 16, después de la Misa y acompañadas por antiguas alumnas y actuales fueron saliendo en pequeños grupos al Colegio Electoral que estaba instalado en la misma calle. Con el triunfo del Frente Popular se inició una etapa de desorden público, huelgas y manifestaciones que venían a desembocar en el Gobierno Civil, cuyo edificio estaba situado frente al Convento:

Algunas internas a quienes habían retirado sus familias por temor cuando las elecciones, volvieron en los primeros días de Marzo para tomar parte en la fiesta que preparaban para obsequiar a nuestra Rvda Madre Priora en el día de su santo, el glorioso patriarca San José. La situación empeoraba, los temores crecían y algunas alumnas internas que eran de los pueblos fueron retiradas definitivamente.”(Carta Anual 1936-1940)

A principios de Abril, la situación social y política era cada vez más tensa y los enfrentamientos se sucedían por lo que las religiosas tomaron la decisión de que se llevaran a las niñas debido a la inseguridad en que se vivía:

Corrían los primeros días de Abril; la Comunidad dormía tranquilamente, cuando a las dos de la madrugada, las que tenían los aposentos en el lado que da al Gobierno, sintieron un alboroto tal, con “mueras” a la Religión etc, que la Rvda Madre Priora hizo despertar a las religiosas y que estuvieran vestidas, por lo que pudiera ocurrir; también se levantaron las internas que quedaban para ponerlas a salvo. Por fortuna, no pasó del susto; se trataba de un mitin y no tuvo consecuencias”.(Carta Anual 1936-1940)

El 17 de Mayo de 1936 se cumplían las Bodas de Oro de la apertura del Colegio en Almería y, debido a las circunstancias, los actos se limitaron a una fiesta religiosa: Por la mañana cantaron las niñas una misa a dos voces en la que comulgaron todas las alumnas y un gran número de antiguas que repartieron recordatorios conmemorativos de la efemérides; por la tarde se hicieron celebraciones en honor a la Virgen María.

El programa de estos primeros 50 años de existencia del Colegio fue, pues, muy limitado y es triste que la educación tenga que estar sujeta a los vaivenes políticos. Cuando finalizó este curso 1935-1936, la tradicional ceremonia de Bandas a las premiadas tuvo lugar como de costumbre porque el Sr. Obispo no quiso que se omitiera el acto público ni la distribución de premios, así como las palabras de agradecimiento a la labor de los religiosos en la educación de la niñez:

“y lo mal que el mundo paga a esos religiosos los grandes sacrificios que impone la vida de enseñanza” (Carta Anual 1936-1940).

En esta época, muchos curas y monjas habían sido desterrados y expulsados de sus Casas y Colegios e incluso encarcelados o fusilados. La violencia y el enfrentamiento ideológico caracterizaban a la España de los años treinta y se estaban cometiendo toda clase de desmanes por unos y por otros. Se hablaba de las dos Españas, de fascismo y comunismo, de católicos y ateos, de rojos y azules, de patronos capitalistas que explotan y obreros oprimidos…Cada vez se hacía más difícil la convivencia y el diálogo había sido sustituido por el lenguaje de las armas. La democracia y el respeto mutuo desaparecieron.

En el mes de Julio se dieron medias vacaciones pues les aconsejaron que no se cerrase del todo el Colegio y, así, siguieron acudiendo bastantes niñas en horario de mañana entre las 9,00 y las 12,00.

Las religiosas se enteraron del comienzo de la Guerra Civil por el Jesuita Alfonso Payán que vino de Granada a predicar la novena de la Virgen del Carmen en la Parroquia de San Sebastián y el día 19 de Julio fue invitado por la Superiora a decir la Misa de la Comunidad. A continuación desayunó con las monjas y conversando con ellas les explicó la trascendental noticia de la sublevación militar:

“En Africa y en Madrid había estallado un alzamiento militar de gran importancia, que se irían uniendo a el las demás provincias de España; que todo estaba muy bien preparado para evitar el fracaso y que orásemos mucho por el éxito” (Carta Anual 1936-1940).

En toda la ciudad se suspendían los oficios religiosos y por las calles patrullaban muchos grupos de obreros. El 20 de Julio la Rvda Madre Priora envió a la Subpriora con otra madre para que cerca de las ventanas que daban al Gobierno Civil trataran de oir algo porque se decía que a las 7 de la tarde habría novedades importantes:

”En efecto, en la puerta del Gobierno sobre una mesita, colocaron un aparato de radio, se oía con bastante claridad y entonces fue cuando nos dimos cuenta de la magnitud de lo ocurrido: las noticias se sucedían con rapidez, el locutor hablaba exaltado, sonaban los nombres de todas las capitales de provincia: España entera estaba levantada… en unas partes se luchaba a muerte, en otras triunfaban los militares, pero en la mayoría de la Nación vencían los rojos con el nombre de ejército republicano. El tumulto crecía por momentos; los obreros entraban en el Gobierno Civil y allí les suministraban armas; a las 9 de la noche empezaron a llegar camiones cargados de hombres de los arrabales y pueblos vecinos que decían a voces:´venimos a ayudar´ y pedían ´herramientas´. Un hombre, en mangas de camisa, a quien llamaban jefe, empezó a arengar a las turbas para que fueran al Cuartel de la Guardia Civil y les repetía: ¡Vamos! Al asalto, al asalto, y sin nos matan, felices!” (Carta Anual 1936-1940).

Ante la gravedad de los acontecimientos, la Madre Priora dispuso que la Sacristana retirara el Santísimo de la Iglesia y lo colocara en el centro del Coro bajo sobre una mesita con dos velas. El miedo se fue apoderando de las religiosas que no se acostaron aquella noche y estuvieron rezando por la paz y hacia las 3 de la mañana escucharon descargas a lo lejos:

“A las 5 de la mañana del lunes, 21 de Julio, se presentó una patrulla de guardias de asalto y obligaron a que les dejasen entrar, como lo hicieron y se parapetaron en unas ventanas del segundo piso, de un tránsito del noviciado, que dan frente al Gobierno; era que el Coronel Gobernador Militar de esta plaza quería resistir a los rojos aunque contaba sólo con un puñado de soldados, en su mayoría jóvenes reclutas de aquel año y un escaso grupo de la Guardia Civil; estos se echaron a la calle llenos de heroísmo; pero un Capitán de Asalto, adicto a la República, se hizo fuerte en el edificio del Gobierno y mandó aquellos Guardias al Convento para coger entre dos fuegos a las tropas que intentaran acercarse. En efecto, a eso de las 6 y media de la mañana, dio comienzo el tiroteo; pueden imaginarse lo que sería aquello… descarga sobre descarga…el tableteo de las ametralladoras; las balas empezaron a entrar en el Convento rompiendo cristales; por el respaldo del edificio también tiroteaban desde las azoteas de las casas vecinas, cayendo las balas en la huerta” (Carta Anual 1936-1940).

Incluso una bala llegó a penetrar en la Iglesia rompiendo un cristal de las ventanas de la cúpula que cayó sobre el Altar Mayor. Ante este hecho, trasladaron el Santísimo al sótano. El fuego no cesó hasta las 7 de la tarde con el triunfo final de los republicanos que hicieron prisioneros entre otros a capitanes y demás oficiales de la Guardia Civil a los gritos de: ¡ Viva el Frente Popular!. Los Guardias de Asalto que habían tomado el Convento se marcharon dejando libres a las religiosas. El martes, 22 de Julio, se produjo el incendio de  la Iglesia de San Sebastián que, como todos sabemos, está muy cerca del Convento. Algunas personas allegadas a las monjas avisaron a éstas del peligro inminente:

“ Se había convenido con la portera que no viniera por la puerta principal que está muy visible, sino por la de las clases que da a la calle de San Leonardo, más disimulada y de menos tránsito; allí se dirigió la Rvda Madre Priora con la Subpriora y la tornera a ver cómo se presentaba el día, cuando vio a la portera con su cuñado y sobrina y también al carpintero de la Casa, hombre de edad y muy fiel servidor, que sumamente apurados decían que saliésemos con premura porque las turbas venían sobre el Convento y que ya habían pegado fuego a las tres puertas de la fachada principal, asegurando que todas las religiosas de la ciudad andaban ya por las calles y que ardían todas las Iglesias”(Carta Anual 1936-1940).

Los asaltantes intentaron derribar la puerta dando golpes con las culatas de los fusiles e insistiendo para que les abriesen. La MadreJosefaRus, Priora de la Compañía de María, sacando todas sus fuerzas les hizo prometer que respetarían las vidas de las religiosas. Efectivamente, las monjas que, desde hace tiempo tenían preparado el equipaje por si fuese necesario, salieron con tanta  rapidez que no les dio tiempo a vestirse de seglares. Algunas fueron registradas e incluso zarandeadas, pero consiguieron abandonar la Casa sanas y salvas:

En el primer momento nos metimos en las habitaciones de la portera, dos salitas no muy grandes tomadas a una casa que es de la Comunidad, frente al externado; éramos 41 religiosas; empezaron a venir los familiares de algunas para llevárselas a sus casas con una o varias de las que por ser forasteras no tienen familia aquí; también las amistades y antiguas alumnas nos abrieron generosamente sus puertas, amparando a las religiosas, llevándose alguna hasta cuatro de ellas”. (Carta Anual 1936-1940).

La M.Josefa Rus, junto a doce religiosas, se quedó en las habitaciones de la portera para no alejarse del edificio. Su situación era penosa y los mismos milicianos se compadecieron de ellas, sacaron un permiso del Comité Revolucionario y las acompañaron al Convento para que sacaran algo de ropa y camas ya que en casa de la portera no había prácticamente nada. Cuando vieron cómo estaba el Convento se sobrecogieron por el desorden y el destrozo que contemplaron. Mucha gente de Almería les ayudó enviándoles algo de dinero y alimentos de forma que no llegaron a pasar muchos días de hambre. Los hechos bélicos  se sucedían de manera vertiginosa:

“El día 25 de aquel mismo mes, fiesta de Santiago Apóstol, Patrón de España, a las 3 de la tarde, sonó una detonación formidable que retumbó en toda la ciudad. ¡Habían volado con dinamita la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que ocupaba el centro del Monumento erigido al mismo en el Cerro de San Cristóbal cuando se le consagró la ciudad. Todos los días nos llegaban noticias funestas; amistades y bienhechores de la Comunidad eran detenidos y encarcelados; no tardaron en empezar los asesinatos”.(Carta Anual 1936-1940).

A mediados de Agosto comenzaron a ser detenidas muchas religiosos del Servicio Doméstico, Siervas de María, Clarisas, Hermanitas de los Pobres, Compañía de Jesús, La Salle etc… Algunos religiosos insignes, que dieron nombre a  calles de Almería, fueron víctimas de los horrores de la Guerra Civil: El Obispo de Guadix, Manuel Medina Olmo, el de Almería, Diego Ventaja Milán, los Padres Jesuitas Payán, Santaella y Luque ( cuya vida había consagrado a la clase obrera),etc…Éstos junto a muchos otros fueron encarcelados en un barco-prisión y después martirizados hasta su muerte:

“El Padre Santaella junto a otro sacerdote fue echado a la bodega del barco junto al lugar de las calderas y le arrojaron muchas espuertas de mineral hasta causarle la muerte” (Carta Anual 1936-1940).

El 12 de Noviembre fueron detenidas dos religiosas de la Compañía:

“ Las levantaron a las 2 de la mañana sacándolas de la casa donde estaban refugiadas y se las llevaron en su coche los guardias de asalto: a esto llamaban los rojos dar el paseo que de ordinario terminaba en dar la muerte; a las Madres las llevaron de unos en otros hasta dejarlas detenidas en su Cuartel de Asalto, donde las sometieron a un interrogatorio, cada una por separado; por fortuna no pasó de ahí, pues se hicieron muchas gestiones consiguiendo les dieran libertad a las 12 de la noche siguiente; éstas fueron las únicas de las nuestras que estuvieron detenidas” (Carta Anual 1936-1940).

Por otra parte, el  29 de Mayo de 1937 tuvo lugar el  bombardeo de Almería por una flota alemana que, como el de Guernica por la aviación, son ejemplos de la “Guerra de Prácticas” en que convirtió Hitler nuestro país. El bombardeo duró treinta minutos sin interrupción y otros diez con intervalos de dos minutos. En cuanto a las calles y lugares más afectados podemos destacar Pescadería, el Parque, la zona de las Almadrabillas, la Avenida de la República (actual Paseo de Almería) y sus calles adyacentes, el barrio de la Plaza de Toros... En general, el ataque se extendió a toda la ciudad. Entre los edificios dañados, citemos la Catedral, la Iglesia de San Sebastián, la sede de la Cruz Roja, la rotonda del Banco Español de Crédito, la Estación ferroviaria y el local del diario de la U.G.T. almeriense "Adelante". En cuanto a las víctimas del bombardeo podemos cifrar el número de muertos en treinta y uno, mientras que el de heridos resulta incalculable. Se produjo una oleada de protestas internacionales. El Convento-Colegio de la Compañía de María no se vio afectado por ninguno de los obuses que sí cayeron detrás del edificio y en las casas contiguas. En la “casita” de la portera, donde permanecían algunas monjas, cayeron trozos de metralla sin mayores consecuencias.

Después de un año sin comulgar, unos Jesuitas que estaban ocultos en un sótano dieron instrucciones a la Priora y empezaron a funcionar “las jóvenes portadoras de la Sagrada Eucaristía”, que llevaban las formas consagradas a la religiosas y casas de familias cristianas para que se administraran a sí mismas la Comunión:

“Más adelante llegaron con las tropas rojas algunos sacerdotes jóvenes que prestaban el servicio militar ocultando su profesión; llenos de santo celo indagaron bien pronto el paradero de las religiosas, ejercitando con ellas su Sagrado Ministerio, confesándolas y aún celebrando en la Casita la Santa Misa…¡ Qué Misa! sin ornamentos sagrados, el Sacerdote de uniforme militar y dispuesto a escapar por la azotea al menor aviso de peligro… por cáliz una copa de cristal y la patena un platito de lo mismo; el Santísimo se guardaba en una cajita”.

Así pues cuando comenzó la Guerra Civil la superiora era Mª Josefa Rus y habría  41 religiosas, que tuvieron que abandonar el Convento para salvar sus vidas. A partir de este momento se interrumpió toda actividad comunitaria y académica y el Convento-Colegio se usó para Casa-Cuna, hospicio, hospital provincial, hogar del refugiado y finalmente mitad parque de artillería, mitad prisión militar. La Iglesia fue utilizada hasta el final de la Guerra como depósito de municiones.

Durante la Guerra Civil se perdieron los libros de matrícula de alumnas:

“Han sido muchos los millares de niñas que han pisado nuestras clases desde las más elevadas de la sociedad, hasta las más humildes obreras o hijas de pescadores. En las clases estuvieron las hijas de los Generales Moscardó, Saliquet y Santa-Pau, y de éste también la esposa. Muchas se han ordenado religiosas en distintas órdenes. También se educó en la Compañía de María la fundadora de una nueva Comunidad que nace en Almería: Las Siervas de los Pobres”

El 2 de Abril de 1939, Domingo de Ramos se celebraron los oficios de Semana Santa ya que  las religiosas recuperaron la Iglesia y el Coro bajo de las monjas.:

“arrancada a éste la puerta de la reja, lo mismo que al de las niñas, los solados de mármol blanco y azulino claro estaban imponentes de manchas de grasa y aceites por haber tenido allí el depósito de municiones y maquinaria de guerra. Todo el Convento lo ocupaban los artilleros en número crecido” (Carta Anual 1936-1940).

A los dos meses se fueron los militares del interior del Convento, quedándose sólo en las dependencias exteriores y en el Colegio. Cuando acabó la Guerra, todo estaba destrozado y las primeras religiosas que lo habitaron se encontraron un panorama desolador:

“no había ventanas, ni puertas, ni casi tabiques y la suciedad lo inundaba todo. Ni un solo grifo en toda la Casa; donde quiera tiznadas de humo las paredes como de haber guisado, hasta en el Coro alto…la huerta talada, ni un árbol de sombra, llena de escombros y montones de despojos, de objetos rojos y vestigios de las hogueras en que quemaron las imágenes, altares y hasta pianos…el saqueo total.”(Carta Anual 1936-1940).

Fruto de este expolio y de la ocupación de la mayor parte del Convento para servicios públicos hasta 1946, fue la destrucción casi total del Archivo. Esta falta de fuentes directas ha dificultado sobremanera nuestra investigación y, por ello, las únicas referencias a la vida comunitaria y docente de los años 1921 a 1936 hay que buscarlas en los frecuentes resúmenes enviados a través de las Cartas Anuales. El 7 de Junio de 1939 fue histórico para la Comunidad: volvieron, por fin, al Convento. Primero volvieron las de la Casita y después, poco a poco, las monjas dispersas hasta entonces  por diversas viviendas de la ciudad, alojadas hasta entonces en casas de alumnas y antiguas alumnas. La Priora fue avisando una a una conforme iban mejorando las condiciones de habitabilidad. Regresaron también las que habían pasado la Guerra fuera de Almería: un caso curioso es el de la Madre Manuela Werner, la cual se evadió en un buque alemán

“y llegada a Lisboa pidió hospitalidad a las Madres de Valladolid que la recibieron y trataron con toda caridad, casi tres años, por lo que les estamos muy agradecidas” (Casa de Almería). La Comunidad de Valladolid describe a esta religiosa: “alegre, trabajadora, servicial; y, además, un estuche: francés, inglés, alemán, toda clase de estudios y labores y… como quien hace nada”.

Terminada la Guerra se incorporó nuevamente a su Comunidad de Almería.

Como sabemos, las religiosas de la Compañía de María tenían asignado un Confesor ordinario y elegido por la propia Comunidad: conservamos: del 27 de Agosto de 1942  se conserva el nombramiento de D. Jesús Castillo Moreno.

¿Cómo recuperaron nuestras religiosas el Patrimonio?

Al finalizar la Guerra Civil, comenzó toda una labor de búsqueda y recuperación de objetos valiosos del Convento: Así, encontraron en la Escuela de Artes cuatro hacheros dorados, el reclinatorio y algún sillón del locutorio. En el Palacio Episcopal: unos candelabros de cristal, jarrones, ornamentos, el palio, ternos de tisú, casullas de raso y terciopelo, paños de hombros

” ¿Qué había pasado? Muy sencillo; al saquear el Convento los echaron todos en una camioneta para arrojarlos al río, y un obrero, afecto a la Comunidad, dijo a los que los llevaban: ¿Qué vais a hacer? Así se desprestigia la República y dicen que no sabemos apreciar las obras de arte; entregádmelos a mí, pongo una exposición de objetos artísticos y damos una nota de cultura” (Carta Anual 1936-1940).

Este obrero llevó el Patrimonio a los sótanos de la Catedral donde estuvo oculto hasta el final de la contienda civil y, gracias a él, se salvó. Al finalizar la Guerra, las Casas de la Compañía de María de Santa Fé, Haro, Santander, Vergara, Valladolid y Orduña ofrecieron su ayuda a la Casa de Almería enviando dinero, libros espirituales y de estudios y otros objetos, entre los que destacan, las figuras de un Belén que montaron para celebrar la Navidad en Almería…

En 1940 tenemos noticias de que había 34 religiosas (24 de Coro, 9 Coadjutoras y una postulante) en el Convento-Colegio, que no recuperaron plenamente hasta 1946. Al acabar la Guerra no pudo funcionar  como internado ya que estaba dedicado a acoger niños huérfanos y la parte de las clases la ocupaba una prisión militar. Tampoco había mediopensionistas y sólo funcionaban las clases de externas de pago y gratuitas. La Madre Superiora solicitó a la Comisión Gestora de la Diputación Provincial de Almería una subvención de 5.000 pesetas para recuperar parte del valor de los enseres y material escolar desaparecido durante la Guerra ya que se había instalado en el Colegio el Hospital Provincial. Esta petición realizada el 16 de Noviembre de 1939 fue denegada por unanimidad el 28 de Junio de 1940 por no existir consignación para ello en los presupuestos.

En el curso 1939-1940, a pesar de todas estas dificultades, el Colegio contaba ya con 700 alumnas.  El 1 de Mayo de 1940 se marchó el resto de artillería que quedaba en el Convento y se volvió a poner el torno, la reja…para volver a la clausura el día de San Ignacio. Este año de 1940 se cumplían 300 años de la muerte de Santa Juana de Lestonnac (2 de Febrero) y no se pudo celebrar con la solemnidad adecuada porque la Iglesia estaba destrozaba, sin altares, ni imágenes, ni objetos de adorno.

Después de la Guerra Civil se hacen muchas aportaciones, sobre todo por parte de las familias de las religiosas: Ana Galera aportó 20.000 pesetas en deuda perpetua al 4% y Carmen Verdejo 30.000 pesetas ( 11 títulos de deuda ferroviaria al 5%)..

La Madre FranciscaCirera, cuando entró en 1943, fue dispensada de dote por ser útil para el Instituto debido a las facultades que tenía. Tenía título académico.

La Madre Rocafull, cuando entró en 1944, aportó media casa en la Calle Gerona nº 22 y que estaba valorada en 40.000 pesetas. Por otra parte, en 1947  fallece Josefa Rus y pasa a la Comunidad la casa del malecón Jiménez Pérez nº 23.

Se conservan los documentos relativos a la herencia de José Rocafull a favor de su hija Carmen García Rocafull. En una Escritura de testamento de 20 de Agosto de 1949 otorga todos sus bienes a la Compañía de María de Almería: Entre ellos destacan 5 títulos de las Acciones de Minas situadas en Cabo de Gata ( Sociedad Minas de San Indalecio), 7 en Sierra de Gádor ( Sociedad El Peluquero), 120 en Almócita ( Sociedad Especial Minera San Laureano) y otras en Minas el Guerrero ( Berja), Mina Mi Isabelita (Almería) y Mina Felipe y Rosario ( Cabo de Gata).

En 1949, las Madres Carmen Alcalde y María del Mar Zapata también ingresan sin dote por ser Maestras de Primera Enseñanza. En 1950 la Madre María Martos entró sin dote porque la recibiría como herencia a la muerte de sus padres y además era Maestra. En 1951 la Madre Gádor Alcoba entregó 30.500 pesetas en títulos de la deuda perpetua y en 1953 la Madre Margarita Pérez Cordero entregó 35.000 pesetas por el mismo concepto.

Comienza el curso 1945-1946 y la Revista Cuatrimestral de la ONS hace referencia al hecho de que los artilleros han estado 6 años con su prisión militar ocupando el externado y, cuando desalojaron a los presos, se pudieron abrir nuevamente las clases gratuitas en este nuevo curso, terminando las obras de restauración y adecentamiento a finales de Abril de 1945. Sólo en el piso bajo se colocaron 330 cristales y en Octubre de 1945 empezó también a funcionar el internado. Se restauraron la fachada y la Iglesia, se arreglaron las clases gratuitas y se hicieron de nuevo los dormitorios del Convento y del Internado que habían sido destruidos. En el mencionado curso había 500 alumnas matriculadas. Por otra parte la Asociación de la Santa Infanciaseguía su labor favoreciendo las Obras de las Carolinas a cargo de los Padres Jesuitas andaluces.

En la Revista Cuatrimestral de la ONS correspondiente a Junio de 1947, la alumna de Bachillerato Patrocinio Garnica se hace eco de la muerte de la Priora Josefa Rus, que poco antes había cesado de su cargo por culpa de un ataque de hemiplejía que la dejó paralítica del lado derecho: “¡Cuánto sentimos esta enfermedad de una madre tan querida que durante casi 26 años sostuvo el peso de esta Casa soportando guerras y persecuciones!” El día 7 de Febrero fue nombrada la siguiente Priora: Madre Consuelo Fernández, que era Prefecta de estudios. Las niñas de Bachillerato y las alumnas de Cultura General le dieron la bienvenida con cantos, himnos y la nueva Priora les concedió un recreo especial.

Se recoge también los EJERCICIOS ESPIRITUALES que se celebraban todos los años en el Colegio el viernes de Dolores “para señoras y señoritas y nos permiten asistir a las mayorcitas”

Hace referencia un año más al gran entusiamo con que en el mes de Mayo se celebraban las Comuniones y la ofrenda a María por el mes de las Flores:“Este año la ofrenda fue una linda mariposa que debemos ganar cumpliendo las condiciones impuestas de piedad, aplicación, silencio...”  En forma de poesía se la ofrecían a la Virgen.El Doctor Maresca Gómez, como hacían la comunión sus dos hijas de 5 y 7 años, propuso hacerla con el uniforme del Colegio y dar el dinero del traje y adornos para un gran desayuno destinado a las 100 niñas pobres en el Salón de Actos del Colegio.

El  9 de Mayo de 1948 hicieron la Comunión 40 niñas. Ofició el Obispo Ródenas. Por la tarde las niñas y padres fueron al Palacio Episcopal a regalarle un obsequio por este día. Pocos días después el Obispo dio la Confirmación a 300 niñas en el Colegio y el 16 de Junio impuso las bandas el propio Sr. Obispo, aunque “sólo a las premiadas

Durante el Curso 1947-1948 había matriculadas más de 700 alumnas, de ellas 300 eran gratuitas. A continuación reproducimos un recibo del coste de la enseñanza para las alumnas de pago.

Por aquellos años existía ya en el Colegio una Asociación que se denominaba Hijas de María, que estaba dirigida por el Superior de los Jesuitas y que celebraba sus reuniones, cultos mensuales y Triduos de la Inmaculada y de Mayo. Esta Asociación tenía una Catequesis dominical y enseñaban el Catecismo a las “golfillas desarrapadas” que eran preparadas para la Comunión y se les daba merienda y ropa.  Funciona también en esta época un Ropero Diocesano y otro de las Marías de los Sagrarios, que venían a coser ropa y ornamentos de Iglesia todos los jueves.

En 1948 la Comunidad estaba formada por 37 religiosas: 15 Madres, 7 Hermanas de Coro y una Novicia, 13 Hermanas Coadjutoras y una Novicia.